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La Coctelera

los mejores juegos de ps2

Esta semana se festeja el cumpleaños número siete de la ya histórica Playstation 2. Es increíble, pero ha pasado muchísimo tiempo realmente desde el momento en que saliera al mercado. Desde su puesta en escena en el 2000, la consola de Sony ha recorrido cientos de miles de millones de hogares en todo el mundo, y ha sido la casa exclusiva de sagas impresionantes, como Metal Gear Solid, Final Fantasy y el más reciente God of War. Playstation 2 salió a la luz un 4 de marzo, hace 7 años, en Japón, y para fines del mismo año, ya había dado el salto al resto de los continentes.

A modo de homenaje, en GuiaMania decidimos listar los que, a nuestro criterio, son los 10 juegos de Playstation 2 de mayor impacto durante toda la historia de la consola. Algunos de los títulos citados son algo viejos para los tiempos que corren, pero fueron éxitos absolutos en sus salidas.

A modo de ejemplo, decidimos listar Metal Gear Solid 2: Sons of Liberty en lugar de la entrega Snake Eater, dado que la expectativa generada por el primer combate de Snake en Playstation 2 no tiene comparación con los títulos que le sucedieron.

Ahora sí, la lista, que describe parte de la historia de Playstation 2.

- Tekken 4
- Gran Turismo 4
- Twisted Metal: Black
- Metal Gear Solid 2: Sons of Liberty
- Final Fantasy X
- Tomb Raider Legend
- Grand Theft Auto: San Andreas
- Resident Evil 4
- Black
- God of War

Seguramente, vos tendrás algún juego que se nos ha pasado por alto, y que crees vale la pena mencionar. No dudes en publicarlo, dejando tu comentario

animes

Mejores animes del año:

Mejores animes del año:

  1. Code Geass - Hangyaku no Lelouch
  2. Gundam Seed Destiny
  3. Suzumiya Haruhi no Yûutsu
  4. Ouran High School Host Club
  5. Gintama
  6. Blood+
  7. Bleach
  8. Rozen Maiden Traümend
  9. Harukanaru Toki no Naka de - Maihitoyo
  10. Soukyuu no Fafner: Right of left
  11. Higurashi no Naku koro ni
  12. Kyô Kara Maoh! - Saison 2
  13. Aria the Natural
  14. Toki wo kakeru shoujo
  15. Shounen onmyouji
  16. D. Gray-man
  17. My Otome
  18. Kôkyô Shihen Eureka Seven
  19. Tsubasa Chronicle - Saison
  20. Death Note

potergeist

El poltegeist de David Linch

Todo comenzó tras cambiarse de casa. La casa nueva estaba cerca de la ciudad de Manchester, pero esta era más grande que la anterior y estaba en un entorno muy tranquilo. Por ello los padres de David la eligieron. La verdad es que no era ni extraña ni tétrica, era bastante acogedora. Pero en Octubre de 198la familia Licnh empezó a notar que algo ocurría en esa casa: aparecían en sitios extraños o se desplazaban solos.

La primera vez que notaron lo extraño de los sucesos fue a raíz de la pistola que el padre guardaba para protegerse de los ladrones. Éste la guardaba en un cajón de su habitación, bajo la ropa doblada para que sus hijos no la vieran. Una mañana la pistola apareció encima de la mesita de la habitación. Él sorprendido la guardó otra vez no sin antes preguntar a su hijo David si la había cogido para jugar. Este negó. Durante varias semanas consecutivas la pistola aparecía fuera del cajón sin que el hijo se hiciera responsable de ello. El padre se fiaba de su hijo, además, tenía pruebas que él no era. Pero alguién debía tocar la pistola...Así que llamó a la la Policía que, a su vez, le envió a la Sociedad de investigaciones Psíquicas de Cambridge.

Allí le sugirieron que tal vez un poltegeist fuese la causa de que los objetos se moviesen. Además, habían comprobado que los objetos que se movían estaban relacionados de algún modo con su hijo. Así que le aconsejaron que separara al niño de la casa para comprobar si el fenómeno ocurría sin él. Nada pasó durante la semana que David pasó en casa de unos parientes. Pero en cuanto regresó, los fenomenos volvieron con él. Así que decidieron llevar al niño a un internado. Durante su ausencia todo se normalizó pero al volver por vacaciones de Navidad, el poltegeist regresó, y en esta ocasión, más fuerte: experimentaron desplazamientos incluso los muebles más pesados.

Parece que al ente no le gustó que se llevaran al chico pues durante esas navidades todo se precipitó: David escuchaba ruidos de arañazos detrás de la pared de su dormitorio y pisadas frente a su ventana. La pero noche fue cuando los arañazos parecieron provenir en dirección del armario de su habitación y, al encender la luz, comprobó que el armario se había desplazado por lo menos 20 cm desde la pared, en dirección hacia él. Intentó levantarse de la cama pero, casi de manera simultánea, la cama comenzó a moverse con violencia. David estaba aterrado, se había quedado helado y palido, pero en cuanto pudo reaccionar salió corriendo de la habitación y pasó el resto de la noche en el cuarto de sus padres. Durante lo que quedaba de noche no se produjeron más incidentes.

A partir de esa noche todo en esa casa se convirtió en un calvario: los muebles se movían, los adornos comenzaban a volar por ahí...había charcos por el suelo de toda la casa y por las paredes aparecieron fantasmales mensajes garrapateados con una escritura infantil. La inscripción más intrigante decía: "Ten cuidado, David." La familía no resistió más y se mudaron tras vender la casa.

Todo se normalizó para ellos en la casa nueva...ni un fenómeno extraño, ninguna voz...¿De la antigua casa? Lo último que supieron de ella fue por un artículo de la prensa. Decía: "Niño fallece durante la noche al caerle un armario encima mientras dormía. Se investigan los hechos"

veronica

OTRA VERSION DE VERONICA

Tal vez esta sea la leyenda urbana más reciente. Vanessa, es una joven de Gijón que estudia Terapia ocupacional en la Universidad de Talavera. Junto con otras dos chicas alquiló un piso en la calle de los Templarios para que los gastos fueran menores. Durante el segundo curso, Vanessa suspendió dos asignaturas y sus padres le enviaron el mes de agosto para estudiar. Una noche de verano en la que estaba sola, cuatro golpes secos sonaron a su puerta.
Vanessa creyó que se trataba de algún amigo con el que salir a tomarse una copa, pero se trataba de una niña de alrededor de siete años. La niña, de hermosos tirabuzones rubios y grandes ojos castaños miró a Vanessa y le dijo que se había perdido. Vanessa le dejó entrar, le preparó un vaso de leche y le dijo que iban a ir a la policía. Verónica le rogó que no lo hiciera esa noche pues tenía mucho sueño y quería dormir. Vanessa accedió y le preparó la cama.
Por la mañana temprano cuando Vanessa iba a llevarla a la policía, entró en el cuarto y vió que la niña, llamada Verónica, no estaba. Un año después en idéntica situación, la niña volvió a aparecer. Parecía que no había crecido nada. De nuevo Vanessa le preparó la cena y le dejó dormir pero al día siguiente Verónica volvió a desaparecer sin dejar rastro. Vanessa fue a la policía y dió todos los datos de la chiquilla pero no se habían producido denuncias ni nadie había reclamado una desaparición. Tras dar muchas vueltas, Vanessa llegó al Hospital de San Prudencio. Un hospicio para niños y niñas huérfanos. Allí la madre Sonsoles, le explicó que no tenían ninguna niña de esas características. Justo cuando se disponía a salir Vanessa del lugar, otra monja llegó con un calendario de dos cursos atrás. Allí estaba la foto de Verónica, tal y como Vanessa le había visto. - Sí ¡es ella! - gritó.
Las dos monjas se miraron extrañadas - Veronica murió hace dos años.
Aquella noche, cuatro golpes secos sonaron en la puerta de Vanessa. La muchacha observó por la mirilla de la puerta. Allí estaba de nuevo Verónica, con los brazos cruzados y cara de enfadada. - Has tardado mucho en abrirme, tengo hambre y sueño - Dijo la niña.
Vanessa aterrada preparó todo como lo había hecho habitualmente. Cuando acostó a Verónica no pudo soportar el terror y entró despacio a su habitación. La niña estaba totalmente arropada. Vanessa retiró la sábana y bajo ella, como un suspiró pareció desvanecerse un cuerpecenito en una nube. Sobre la almohada, con letra infantil y varias faltas había una nota "Gracias por la leche y los dulces, ahora tengo que irme a llevar al infierno a las otras tres chicas que no me dejaron entrar a sus casas."

veronica

VERONICA 2ª VERSION

Lugar: Navalmoral de la Mata.

Texto de la leyenda:

Si a las doce de la noche te pones delante de un espejo con dos velas a los lados, en el espejo se reflejará la imagen de Verónica.

Si te metes en una habitación a oscuras y pones una Biblia y unas tijeras en medio del círculo, llamas tres veces a Verónica, aparece y te mata.

VERONICA 3ª VERSION

Lugar: Navalmoral de la Mata.

Texto de la leyenda:

1. Si te colocas delante de un espejo desnuda/o la noche de san Juan a las 12:00 en punto de la noche y repites tres veces la palabra Verónica verás tu propio entierro.

2. Si te metes en un servicio con unas tijeras a las 12:00 y rodeada de velas y repites tres veces la palabra Verónica, ésta aparecerá, levantará las tijeras y te las clavará en el corazón.

LA APARICION DE VERONICA

Lugar: Majadas de Tiétar.

Texto de la leyenda:

Dicen las habladurías que puedes ver a Verónica. Si una noche de tormentas tienes ganas de comprobarlo, haz lo siguiente: enciérrate en el servicio con dos velas y una tijera. Las tijeras se ponen encima del espejo. Tienes que decir tres veces Verónica, y si se te aparece, te matará con las tijeras. Si no se te aparece dicen que tendrás una larga vida.

LEYENDAS URBANAS DE VERONICA He recopilado varias varios versiones sobre esta famosa leyenda, toda la información la he sacado de internet. si vosotros sabeis alguna otra version, ponerla en el foro y la pondre aqui. QUIERES CONOCER LA LEYENDA

VERONICA 1ª VERSION

Lugar: Navalmoral de la Mata.

Texto de la leyenda:

Si te pones delante de un espejo de noche y a oscuras en un cuarto de baño con tres velas encendidas, e invocas a Verónica diciendo su nombre tres veces durante tres veces (una por cada vela) aparece reflejado en el espejo la fecha de tu muerte en el vaho producido por las velas.

Materiales similares en la Red

"Existe un juego que jugaba de niño, hace ya tiempo que no lo juego, y que ya se me ha olvidado un poco cómo era, hasta que leyendo en los libros de ocultismo que tengo lo volví a recordar. Bueno, existe un juego llamado las 12 VÍRGENES, creo que ése era el nombre (...) En este juego, tú y tus amigos se ponen delante de un espejo, también lo puedes hacer solo, y con dos velas en las manos enpiezas a contar desde el 1 hasta el numero de años que tienes. Supuestamente esto se hace el día de tu cumpleaños y no es aconsejable para las personas de más de sesenta. ¿No lo creen? Bueno, entonces, supuestamente empiezas a contar; cuando termina debes ver a través de tu espejo el rostro de un demonio, ya que éste, el espejo, es sólo un portal a otra dimensión."

leyendas urbanas

El fantasma del espejo es una historia sobre un espíritu que aparece al ser pronunciado su nombre tres veces frentre a un espejo. En España se conoce como Verónica y en el mundo anglosajón, Bloody Mary.

concepto

El juego se presenta en diversas configuraciones, implicando el uso de objetos cotidianos, sobre todo un espejo y a veces un libro (a menudo, la Biblia) o unas tijeras (en memoria de las que causaron la muerte a Verónica (Pedrosa 2004: 88-89, 92). Verónica mata a quien la ha invocado, normalmente con un arma blanca que se encuentre en las cercanías (cuchillos de cocina, navajas, tijeras...), que sale disparada y se clava en el corazón o el cuello de la víctima (Pedrosa 2004: 89-90 y 92). El tema central del rito suelen ser consultas relacionadas con el primer amor o la muerte (Pedrosa 2004: 88-90, 94).

La versión más común de la leyenda explica que se trata de una muchacha muerta durante la pubertad (a menudo, durante una sesión de ouija) y cuyo espíritu ha quedado atrapado entre el mundo de los vivos y el de los muertos. Sin embargo, algunas versiones la consideran hija de Satanás (Pedrosa y Moratalla 2002: 175 y 179; Pedrosa 2004: 91 y 94).

El personaje cambia con frecuencia de nombre (encontramos variantes como Carolina —Pedrosa 2004: 94— y Micaela —Pedrosa 2004: 95—) o se multiplica, normalmente bajo la forma de dos hermanas o amigas (así, en Pedrosa y Moratalla 2002: 184).

En EE.UU. hay una leyenda análoga protagonizada por Bloody Mary ("María la Sangrienta") o Mary Worth, que ha servido de inspiración al relato de Clive Barker ¨Lo Prohibido¨, llevado al cine con el título Candyman.

No resulta fácil establecer el origen de la figura, ligada a la creencia, común en muchos lugares, de que las almas de los muertos se manifiestan en ocasiones en los espejos. Algunos han querido vincularla con santa Verónica (Pedrosa y Moratalla 2002: 98).

solo les enseño pliss no l ohagan en casa

terror 2


Elena entrecerró los párpados durante un segundo y volvió a abrirlos de nuevo. Posó la vista sobre el reloj y vio que eran ya casi las cuatro de la madrugada. La penumbra en que estaba sumida su habitación era rota por la lamparilla de mesa, que proyectaba su halo de luz blanca sobre la mesa en la que Elena había pasado la noche estudiando. A un lado estaban apilados varios libros y en el centro, el montoncito de folios emborronados de fórmulas, números y letras con los que Elena había estado trabajando. A Elena siempre le había fascinado la Química, y se sentía muy complacida de poder estudiarla ahora en la universidad. Lo que no le gustaba a Elena era tener que haberse marchado de su localidad para pasar el curso viviendo en Granada, y haber dejado atrás a sus amigos en especial a Marta, que había sido su mejor amiga desde que ambas tenían tres años y sobre todo, no le gustaba tener que vivir sola en aquel piso que había alquilado.

Había llegado a la ciudad sin otra compañía que la de su Renault 19 blanco. Siempre hubiera podido poner un anuncio buscando una compañera de piso, pero ya había estado el curso anterior compartiendo piso con otras universitarias, y Elena no estaba dispuesta a compartir techo de nuevo con una pandilla de extrañas que no prepararan la comida ni limpiaran cuando les tocara, y que montaran fiestas nocturnas en las que invitaran a entrar en la casa a chicos tan estúpidos como ellas.

Decidiendo que ya tenía demasiado sueño, la chica dejó caer el bolígrafo y éste rodó con suavidad sobre los folios antes de detenerse. Apagó la lamparilla, caminó los dos pasos que la separaban de la cama, y se sumergió bajo las mantas.

¡Diiiing!

Elena despertó contrariada y miró el reloj. Las cinco y media. ¿Quién demonios estaba llamando al timbre a esas horas?

¡Diiiiing!

Elena estaba furiosa. De un salto abandonó la cama, y descalza y en pijama como estaba recorrió el pasillo y se detuvo ante la puerta.

¡Diing!

Elena miró por la mirilla. Al otro lado de la puerta había un muchacho de su misma edad. Un chico alto y moreno, que vestía unos vaqueros descoloridos y una cazadora verde. Elena hubiera opinado que era guapo si no hubiese estado intrigada pensando en quien podría ser ese vistante nocturno, y sobre todo qué quería.

¿Quién eres? ¿Qué quieres? vociferó.

Hola, Elena contestó el muchacho amablemente. Disculpa que te haya despertado. Pero necesito recoger un maletín que dejé aquí olvidado el curso pasado. Es algo muy importante.

Elena enrojeció de ira.

Y si dejaste aquí algo olvidado el curso pasado ¿No has podido venir a buscarlo precisamente hasta ahora? Para empezar ¿tú quién eres?

Me llamo Víctor volvió a sonar al otro lado de la puerta la voz amable del chico. Yo ocupé este piso el curso pasado, y dejé olvidado un maletín que necesito recuperar ahora. Si quieres, te puedo indicar dónde está.

Elena sacudió la cabeza incrédula. No podía creer que alguien estuviese llamando a su puerta a las cinco y media de la madrugada diciendo aquella sarta de estupideces. Y desde luego, no tenía ninguna intención de abrirle la puerta.

Mira... yo no sé nada de eso. Lárgate.

Esta vez ninguna voz respondió al otro lado. Elena volvió a mirar através de la mirilla. Allí ya no había nadie.

La chica se preguntó al día siguiente, mientras se dirigía a la facultad en su coche, si no habría soñado todo aquello. No, no lo había soñado, aunque desde luego, aquello era algo fuera de lo normal. Si se había tratado de una broma, a ella no le había hecho ninguna gracia. Le gustaría tener a alguien de confianza cerca para poder hablar de ello sin que se rieran de ella. Recordó a su amiga Marta, suspirando con tristeza.

Pasaron tres días y ya Elena casi había olvidado el incidente. Hasta que de nuevo aquel sonido volvió a apartarla de su sueño.

¡Diiiing!

Elena despertó asustada. ¡Otra vez no! Miró el reloj ¡las cinco y media de la mañana!

De nuevo corrió hacia la puerta, y de nuevo vio a través de la mirilla al chico de la cazadora verde.

Hola Elena, soy Víctor. Vengo a buscar el maletín que dejé aquí olvidado el curso pasado.

¡Vete! ¿de qué vas? ¡No te voy a abrir!

Elena, el maletín está en el tercer cajón del armario. Tengo que llevármelo. Es muy importante.

Elena se alejó de la puerta, al borde del llanto. El timbre no volvió a sonar. ¿Quién era aquel muchacho? ¿Y si era algún lunático que se había fijado en ella? Si era así, quizá no se conformara con llamar a su timbre por las noches repitiendo aquella historia sin sentido del maletín olvidado. ¿Qué haría si él la abordaba en plena calle?

A la siguiente noche, el incidente se repitió. De forma idéntica a las dos veces anteriores.

Hola Elena. Soy Víctor. Vengo a buscar el maletín que dejé aquí olvidado.

Elena esta vez no le respondió. Estaba ya convencida de que aquel muchacho que decía llamarse Víctor podría suponer un peligro para ella. Pero dudaba que pudiera convencer a la policía de ello. Al fin y al cabo, no era ningún delito llamar a un timbre. En cuanto fue de día, decidió que tenía que hablar con la persona con quien ella sabía que podía contar siempre. Cogió el teléfono móvil y marcó:

¿Sí?

Marta... soy Elena.

¡Elena! ¡Qu... la alegría inicial de la voz de Marta se apagó cuando advirtió que su amiga estaba llorando. ¡Eli,,cielo! ¿Qué te pasa?

Marta, necesito que vengas. Quiero que vengas y duermas aquí, aunque sólo sea una noche o dos. Mientras busco aquí una compañera de piso. ¡No quiero estar sola aquí ni una noche más!

Elena, ¿por qué dices eso? ¿qué ha ocurrido?

Por toda respuesta, Elena sollozó con más fuerza.

Elena, por favor, cálmate. Te prometo que iré a verte allí, como hice antes de Navidades. Y me quedaré a dormir contigo si quieres. Pero sabes que no puedo ir a Granada antes del viernes. ¡Joder, Elena! ¿Qué es lo que pasa?

Te lo contaré cuando estés aquí. Ven, por favor.

El viernes por la tarde estaré allí. Te prometo que iré... ¿Estarás bien hasta entonces?

Sí. Pero por favor, quiero que vengas.

Eran las cinco y media de la madrugada del miércoles cuando el timbre del piso que habitaba Elena volvió a hacer “ding”. Esta vez Elena no estaba en cama, sino bien despierta y sentada en una silla. Esta vez no se acercó a la puerta a preguntar quién era. Lo sabía perfectamente. El “ding”no se repitió, como si el visitante aceptara que Elena no quisiera abrirle.

Elena pensó que tal vez había preocupado sin motivo a su amiga. Las llamadas a la puerta no pasaban de ser solo eso, pese a que ya hacía casi una semana desde la primera. Todo aquello era muy raro. También era raro que aquel chico tuviese una llave del portal del bloque de pisos y entrara con ella cada noche. Porque desde luego, aquel joven entraba desde la calle. No era un vecino suyo, de eso estaba segura. Se hubiera cruzado en la escalera o en el ascensor con él alguna vez en los meses que llevaba viviendo allí. Las dos últimas veces Elena se había asomado a la ventana cuando el chico ya parecía haberse ido, pero las terrazas de los pisos inferiores le impedían ver si alguien entraba o salía del portal. ¿No dijo algo el chico sobre los cajones del armario? ¿Cómo diantres sabía el tal Víctor que en el armario había tres cajones? No cabía duda, aquel chico realmente era un estudiante que había habitado aquel piso en un curso anterior. Eso explicaba tambien que conservara una copia de la llave del portal.

Elena recordó sus palabras: ”Elena, el maletín está en el tercer cajón del armario”.

La chica se encaminó hacia el armario. Nunca había abierto el tercer cajón, ya que los dos primeros eran bien grandes y le habían bastado para guardar su ropa. Se puso de rodillas y abrió el cajón.

Dentro había un pequeño maletín de color negro.

Elena se puso pálida como un papel. Cogió el maletín e intentó abrirlo, pero estaba cerrado con llave. La joven fijó sus ojos en aquella pequeña cerradura y pensó si podría forzarla de alguna manera. No, no debía. Aquella pequeña maleta no era suya. Pero no tenía sentido que su presunto dueño se presentara a reclamarla meses después de haberla dejado allí olvidada, y menos a reclamarla a aquellas horas y de aquella manera tan extraña. Pero sin duda Mari Carmen, la señora que le había alquilado el piso, podría aclararle más cosas. Ese mismo día la llamaría por teléfono.

¿Diga?

Mari Carmen, soy yo, Elena.

Hola Elena. ¿Va todo bien?

Sí... quería preguntarle algo. ¿El año pasado alquilaste el piso a un estudiante llamado Víctor?

Sí, Víctor. Aquello fue un varapalo terrible...

¿Cómo? ¿de qué habla?

Víctor murió en un accidente la noche que salió a celebrar el fin de curso. Su moto fue a empotrarse contra un árbol. ¿Por qué lo preguntas? ¿Has encontrado en el piso algun objeto con su nombre o algo así? Pensaba que se lo habían llevado todo...

La madrugada del viernes, Elena no se puso el pijama ni se metió en la cama. Vestida de calle, aguardó sentada e inmóvil como una estatua a que llegara la hora señalada. A las cinco y media, el timbre sonó.

Esta vez Elena se levantó, cogió el maletín en sus brazos y se dirigió hacia la puerta. No miró por la mirilla.

¿Quién es?

Hola Elena, soy Víctor. Vengo a buscar el maletín que dejé aquí olvidado.

Elena abrió la puerta...

Eran las siete de la tarde del viernes cuando Marta llegó al piso, alarmada porque su amiga no le había respondido ninguna de sus llamadas al móvil en todo el día. Su alarma quedó justificada cuando al llegar encontró que la puerta del piso estaba entreabierta, y la luz del recibidor encendida. Entró y buscó a Elena, pero allí no había nadie. Tampoco vio signos de violencia, ni parecía que hubiesen robado nada. Lo único que parecía fuera de lo normal era un pequeño maletín negro que yacía tirado en el suelo abierto y vacío.

Aquella misma noche, Marta corrió a la comisaría más cercana a denunciar la desaparición de su amiga. A las cinco y media de la madrugada, se recibió en la comisaría un aviso de accidente: un Renault 19 blanco se acababa de estrellar contra un árbol. Su único ocupante era el conductor, una chica de unos 20 años, que había resultado muerta.